... en el que no he cumplido todos mis objetivos, pero sí algunos muy importantes.
... en el que, hasta hoy, he perdido a algunas personas.
... en el que por primera vez he salido de España y he visitado varios países europeos a los que deseo poder regresar al menos una vez más, sobre todo Bélgica y Holanda.
... que me ha dejado puertas abiertas, algunas pendientes de cruzar y otras de cerrar para siempre.
... en el que ocurrió uno de los momentos más importantes de mi vida pasada y por venir.
... en el que sentí que todo lo pasado, lo bueno y lo no tan bueno, había merecido la pena.
... en el que la salud ha acompañado.
... en el que gocé con algunas sorpresas y recibí
regalos que han marcado mi vida en algún sentido.
... en el que sentí el privilegio de conocer a algunas grandes personas.
... en el que también tuve algunas decepciones que, como he dicho, acabaron de separarme de alguna persona.
... en el que conseguí, en algunos momentos, vivir y sentir con todos los sentidos, entregándome por completo.
... en el que los momentos a los que me refiero fueron acompañados de
canciones especiales.
... en el que, aunque parezca mentira, he sido más feliz que en la mayoría de los años vividos.
... que se fue dejando algunas cosas pendientes que me hubiese gustado zanjar y que, si la suerte acompaña, podré cumplir en el nuevo año que es una nueva oportunidad.
... en el que pasé demasiado tiempo
pensando negativamente, consiguiendo no disfrutar muchas veces como podría haberlo hecho. Eso sí, parece que lentamente he progresado en esta asignatura pendiente.
... que acaba con unas fiestas navideñas peores de lo esperado, pero mejores que cualquier otra.
... en el que disfruté de mis
series preferidas, despedí alguna de las mejores, conocí nuevos géneros, retomé las pendientes, llevé al día las de alta prioridad y ocupé las horas muertas con algunas miniseries y series canceladas que merecen grandes honores. Y, como en los años anteriores, padecí el tiempo existente entre una y otra temporada televisiva.
... en el que también dediqué algunas horas de mi tiempo libre a
leer disfrutando de unos cuantos libros de entre los cuales, si he de destacar uno, elegiría
el que recibí de alguien muy especial (y del que he hablado por aquí).
... en el que algunas de las horas restantes las dediqué al Séptimo Arte, aunque no tantas como me hubiese gustado. Claro que eso no es exclusivo del pasado año...
... en el que algunos deseos se cumplieron y otros quedaron aplazados para otra ocasión.
... en el que celebré y viví el último de los 20.
... en el que empecé a cambiar mis hábitos alimenticios.
... en el que disfruté como un enano haciendo lo que más me gusta, tanto en lo personal como en lo profesional.
... en el que
recibí buenos consejos, inyecciones de autoestima y cariño, muchos abrazos y besos.
... en el que aprendí que poder puedo; que hay que luchar por lo que se quiere; que debo intentar cambiar de actitud y controlar mi ira y mi tendencia al pesimismo; que aunque la vida no es justa (eso ya lo sabía) a veces sí existe la justicia; que
la vida puede cambiar en cuestión de minutos, horas o días; y algunas otras lecciones.
Un año que se ha ido y recordaré siempre como uno de los mejores de mi existencia. Podría incluso decir que ha sido la mejor época de mi vida por encima de aquellos años en la Iglesia y aquellos universitarios. No me atrevo porque quizá peque al tenerlo reciente, aunque de afirmarlo creo que no estaría faltando a la verdad. Y es que en varias ocasiones he sentido felicidad al completo.
Es verdad que, no voy a negarlo,
he venido a quejarme por aquí en más de una ocasión, pero considero que en la balanza pesan más y ganan los buenos momentos. Y con un listón tan elevado, el año que ha empezado lo ha hecho con algún traspié; sólo espero que sea algo temporal.