A principios de verano recibí como regalo un libro de una autora que no conocía, Marlon Morgan. El título, Las Voces del Desierto, tampoco me era conocido. Sin embargo, sí había oído hablar de él unos pocos meses antes. En una de las comidas de los jueves con los compañeros de trabajo, alguien habló sobre el mismo. Parece que varios eran los que lo habían leído y otros tantos los que (o al menos eso dijeron) pretendían leerlo. El caso es que por entonces no me llamó la atención, me pareció curioso, nada más.
Cuando llegó a mis manos, ante mi desconocimiento, únicamente valoré el detalle que había tenido la persona que me lo regalaba. Valoré su esfuerzo y su más que buena intención. Así que acepté con una sonrisa y agradecí con un abrazo de despedida.
Semanas más tarde, ya acabadas las oposiciones, acabé el libro que tenía a medias y empecé con Las Voces del Desierto. Tras leer el prólogo recordé de forma clara la citada comida de jueves y las palabras de los que sí lo conocían, lo hubiesen leído o no. Lo primero que hice fue escribir a esa compañera que había insistido en la lectura y que, por lo poco que yo había leído, tenía razón: merecía la pena.
La historia está basada en hechos reales y por ello, pero sobre todo por lo que en el libro se cuenta, se hace necesario elegir una actitud ante el relato. Puedes creerla a pie juntillas, a medias o no creerte nada. Y, de hecho, la autora dedica el prólogo a advertir al posible lector. Como otras veces, usaré unas líneas del libro para aclarar esto:
"Si por el contrario quien lee estas páginas es de los que escuchan los mensajes, éste le llegará alto y claro. Lo sentirá en las entrañas, en el corazón, en la cabeza y en la médula de los huesos."
Sólo diré que la protagonista es una doctora que es elegida para recibir un premio por una tribu de aborígenes australianos. Cuando llegue a la "ceremonia" será "invitada" a realizar un walkabout en el Outback australiano, algo así como un retiro espiritual por el desierto junto a la mencionada tribu.
Desde el principio me gustó la manera de narrar los hechos. Disfruté cada uno de los capítulos, cada uno de los acontecimientos enumerados. Tanto, que al acabar el libro, me sentí muy satisfecho y feliz de haberlo recibido.
A lo largo de sus páginas se tocan temas variados como el dolor, los deseos, la vida y el paso del tiempo, la evolución y el cambio, los sueños, la igualdad, el miedo, la autoestima y el sufrimiento. Son muchas las frases que he marcado para el recuerdo. Por ello, no las incluyo ahora en esta entrada. No descarto otras entradas en los próximos días encabezadas con alguna de ellas y mis ideas al respecto.
Pero sí dejaré algunas ahora:
"Empecé a comprender que por el corazón humano pasaba algo más que sangre."
"Era verdad, la rendición es sin duda la respuesta correcta en ciertas circunstancias."
"La sangre y los huesos los encuentras en todos los hombres. En lo que difieren es en el corazón y la intención."
Y lo dejo ya porque he decidido retomar el blog ahora que tengo tiempo. Lo he tenido abandonado en cuanto a publicaciones. Lo he visitado a veces para releerme y pensar. Al fin y al cabo, siempre he acudido a él en determinados momentos y el actual se les parece bastante.
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