12 de abril de 2011

Deseos, Desánimo

Llevo días, casi dos semanas, con un estado anímico variable con tendencia al pesimismo. Sé muy bien qué me pasa. Y me lo confirma V. con estas palabras:

"Estás haciendo como que no pasa nada, aislando esa situación, cual quiste alojado en alguna parte del cuerpo pero del que no queremos saber, o no tenemos noticias pero está vivo, latente, y el cualquier momento, algo del presente, del día a día, lo pone en marcha. Te conviene estar atento a eso."

Pero además me influyen, debido a lo susceptible y sensiblero que ando, las circunstancias personales de algunos con los que trabajo. No es nuevo en mí. Ya lo he hecho otras veces. Sobre todo el curso pasado. Pero entonces tenía el apoyo de compañeros con experiencia. Ahora no. Sólo mi breve pero intensa experiencia. Por eso recurrí a la Grande (aunque ella se defina enana) y me recordó que:

"la intuición es la brújula que suele marcar el impulso descontrolado y a veces traidor...aun así seguimos en un laberinto, perdidos entre tanta contradicción y sinsentido, no es nada nuevo pero la vida nos va en ello."

Tendré que hacerles caso.

A V. en que debo prestar atención, pero verdadera atención, a esa cuestión que es el quiste que permanece dentro, que olvido (o lo intento), y que insiste en aparecer cada cierto tiempo para recordarme que sólo huyo y no me enfrento. Aunque en los últimos tiempos he dado pasos hacia delante... Eso es nuevo.

Y a la Grande porque confía en mi criterio tanto como yo confío en el suyo.

Y ya que vengo a escribir utilizando palabras prestadas, incluyo aquí una frase de Thomas Hobbes que he conocido hoy:

Al deseo, acompañado de la idea de satisfacerse, se le denomina esperanza; despojado de tal idea, desesperación.

Me da una nueva perspectiva. Siempre pienso en mis miedos, enfocados la mayoría en la posible pérdida, y mis esperanzas, algunas resueltas y otras pendientes de resolver. Mis deseos pendientes se componen de esperanzas alimentas por las posibilidades de satisfacerse, pero también de la desesperación de lo que deseo y nunca he tenido o tendré. Porque, como digo otras veces, hay cosas que pueden cambiarse y otras que no. Algunas están en nuestras manos y otras... no. 


3 de abril de 2011

And just forget the world?



Grandes, muy grandes. Sara, Kevin & Chandra. Sin más comentarios.

31 de marzo de 2011

Eufemismo

Ayer me llamaron gordo de la forma más original que he escuchado. Alguien me dijo que me pusiese de perfil. A continuación, afirmó: ¿véis? Es un chico SOBRESALIENTE.

8 de marzo de 2011

8 años...

... y muchas cosas han cambiado, pero otras permanecen aquí, conmigo.

Cosas que no pensé o imaginé llegaron. Y las que están pendientes cada vez son menos enormes que incluso, a veces, confío en poder combatirlas.

¿Habrá llegado la hora?

20 de enero de 2011

Mixtura

* Parece confirmarse que no habrá oposiciones 2011 de mi especialidad.

* He descubierto una nueva serie que me encanta. Quizá hable de ella más adelante.

* He decidido aparcar una serie que empecé no hace mucho. Es de las más premiadas, o la más en su categoría, pero no me gusta. O no me gusta lo suficiente. No sé si la tienen sobrevalorada o mi "nivel" es inferior. Por eso tampoco veré Mad Men.

* Internet es una maravilla, pero ahora mismo me ha destrozado. He descubierto una información que es un enorme SPOILER.

* Estoy planteándome como plan alternativo a la no convocatoria opositorial prepararme para una prueba de inglés en junio. Tengo la "manía" de sacar un título oficial desde hace unos años; he intentado matricularme dos veces la EOI de mi ciudad; quiero empezar a tomármelo en serio y esta puede ser una oportunidad adecuada.

* Vuelvo a estar sin trabajo. Ha durado poco pero, si no pasa nada, pronto empezaré en otro sitio.

* Sigo pensando en las puertas, pero mucho más tranquilo.

* Estoy disfrutando de uno de mis libros pendientes. Éste también tendrá entrada, seguro.

 Hoy me apetecía publicar. Algunos de estos pensamientos se convertirán en próximas entradas. Otros dejarán lugar a nuevos pensamientos. Ya veré.

Y se acerca la entrada 100 que, si no hay cambios de última hora, no va a ser nada original. Pero eso, hoy, me da igual.

16 de enero de 2011

Puertas

Puertas que cerré hace años. Ya lo he dicho alguna ocasión, cada etapa de mi vida ha tenido un punto y final para dar lugar a la nueva fase. En la historia de mi vida hay, por tanto, unos cuantos punto y aparte. Y no me arrepiento. Forma parte de lo que soy ahora. No sé cuánto, pero sí que si no hubiese pasado así, hoy mismo sería diferente.

Puertas que después de años vuelven a abrirse. Y no duele. Ya no importa. No hay vergüenza. Están tan distantes y olvidadas, que mirarlas entreabiertas no supone cambio alguno en mi campo visual. Como si nada hubiera cambiado. ¿Quieren saber de mí? Adelante, pregúntenme.

Puertas que están abiertas y quisiera cerrar. Sobre todo aquellas que todavía influyen en mi estado anímico, o que condicionan mis decisiones, o que, simplemente, molestan. No son muchas, pero sí están muy presentes. Tengo ganas de cerrarlas, pero no sé cómo. O quizás es que creo que es lo mejor y no me veo capaz. Incluso puede que sólo sea una forma más de huir, otro de mis grandes defectos. Pero es inherente a la cobardía. 

Puertas que se cierran antes de intentar cruzarlas. Es lo que tiene la vida. O, será que la vida es así. Hay cosas que dependen de nosotros, otras que dependen de otros, pero también están esas que no dependen de nadie y que vienen solas, por destino, casualidad o por decisión divina. Sea como sea, no podemos elegirlas, cambiarlas, combatirlas o negarlas. Sólo queda aceptarlas y asumirlas. Nos guste o no.

Puertas que se abren cuando se cierran o cierras otras. Es algo inesperado y, sólo por eso, produce ilusión o esperanza. Cuando no existe una expectativa y surge una oportunidad se produce un fenómeno opuesto al de la decepción. Y yo, que siempre me quejo de mis frustradas expectativas, salto de alegría antes novedades como éstas.

Puertas que quisiéramos cruzar y no es el momento. Toca esperar. Los procesos son así: metódicos, estructurados, ordenados. Una cosa tras otra. Paso a paso. Repito, toca esperar. Ya llegará el momento de caminar a través del umbral o de ver como se cierra la puerta. Pero, como en otros casos mencionados, no está en nuestra mano.

Puertas que siguen abiertas pese a varios intentos por cerrarlas. Se resisten, aguantan o sobreviven como pueden. No sé muy bien para qué. Pero ahí están. Y, dadas las características de la vida, nunca se sabe si volverás a pasar por ellas. Y ante el desconocimiento, mejor tenerlas presentes y no dejarlas en el olvido. Ya intentaremos cerrarlas de nuevo o, si se diese el caso, cruzarlas.

Puertas cercanas y puertas lejanas. Otras olvidadas para siempre y algunas que regresan a la memoria en momentos de melancolía o tristeza. Puertas que son oportunidades pasadas y otras que están por venir. Puertas que aluden a los errores cometidos o que mantienen vivas las esperanzas y los miedos. Puertas que dependen de nuestras elecciones y puertas que no podemos elegir. 

Puertas para cerrar y cruzar. 

12 de enero de 2011

Un año...

... en el que por primera vez me he sentido completo.

... en el que no he cumplido todos mis objetivos, pero sí algunos muy importantes.

... en el que tuve un sobrino y otro está en camino.

... en el que, hasta hoy, he perdido a algunas personas.

... en el que por primera vez he salido de España y he visitado varios países europeos a los que deseo poder regresar al menos una vez más, sobre todo Bélgica y Holanda.

... que me ha dejado puertas abiertas, algunas pendientes de cruzar y otras de cerrar para siempre.

... en el que ocurrió uno de los momentos más importantes de mi vida pasada y por venir.

... en el que sentí que todo lo pasado, lo bueno y lo no tan bueno, había merecido la pena.

... pero en el que también he vivido algunos momentos difíciles.

... en el que la salud ha acompañado.

... en el que gocé con algunas sorpresas y recibí regalos que han marcado mi vida en algún sentido.

... en el que sentí el privilegio de conocer a algunas grandes personas.

... en el que también tuve algunas decepciones que, como he dicho, acabaron de separarme de alguna persona.

... en el que conseguí, en algunos momentos, vivir y sentir con todos los sentidos, entregándome por completo.

... en el que los momentos a los que me refiero fueron acompañados de canciones especiales.

... en el que, aunque parezca mentira, he sido más feliz que en la mayoría de los años vividos.

... que se fue dejando algunas cosas pendientes que me hubiese gustado zanjar y que, si la suerte acompaña, podré cumplir en el nuevo año que es una nueva oportunidad.

... en el que pasé demasiado tiempo pensando negativamente, consiguiendo no disfrutar muchas veces como podría haberlo hecho. Eso sí, parece que lentamente he progresado en esta asignatura pendiente.    

... que acaba con unas fiestas navideñas peores de lo esperado, pero mejores que cualquier otra.

... en el que disfruté de mis series preferidas, despedí alguna de las mejores, conocí nuevos géneros, retomé las pendientes, llevé al día las de alta prioridad y ocupé las horas muertas con algunas miniseries y series canceladas que merecen grandes honores. Y, como en los años anteriores, padecí el tiempo existente entre una y otra temporada televisiva.

... en el que también dediqué algunas horas de mi tiempo libre a leer disfrutando de unos cuantos libros de entre los cuales, si he de destacar uno, elegiría el que recibí de alguien muy especial (y del que he hablado por aquí).

... en el que algunas de las horas restantes las dediqué al Séptimo Arte, aunque no tantas como me hubiese gustado. Claro que eso no es exclusivo del pasado año...

... en el que algunos deseos se cumplieron y otros quedaron aplazados para otra ocasión.

... en el que celebré y viví el último de los 20.

... en el que empecé a cambiar mis hábitos alimenticios.

... en el que disfruté como un enano haciendo lo que más me gusta, tanto en lo personal como en lo profesional.

... en el que recibí buenos consejos, inyecciones de autoestima y cariño, muchos abrazos y besos.

... en el que aprendí que poder puedo; que hay que luchar por lo que se quiere; que debo intentar cambiar de actitud y controlar mi ira y mi tendencia al pesimismo; que aunque la vida no es justa (eso ya lo sabía) a veces sí existe la justicia; que la vida puede cambiar en cuestión de minutos, horas o días; y algunas otras lecciones.

Un año que se ha ido y recordaré siempre como uno de los mejores de mi existencia. Podría incluso decir que ha sido la mejor época de mi vida por encima de aquellos años en la Iglesia y aquellos universitarios. No me atrevo porque quizá peque al tenerlo reciente, aunque de afirmarlo creo que no estaría faltando a la verdad. Y es que en varias ocasiones he sentido felicidad al completo.

Es verdad que, no voy a negarlo, he venido a quejarme por aquí en más de una ocasión, pero considero que en la balanza pesan más y ganan los buenos momentos. Y con un listón tan elevado, el año que ha empezado lo ha hecho con algún traspié; sólo espero que sea algo temporal.

10 de enero de 2011

Miedo

Primera entrada del año en Miedos y Esperanzas.

Hoy, miedo en dos frases "célebres":

El miedo es mi compañero más fiel, jamás me ha engañado para irse con otro.

- Woody Allen

El futuro tiene muchos nombres: para el débil es lo inalcanzable, para el miedoso, lo desconocido. Para el valiente, la oportunidad.

 - Victor Hugo

¿Mañana, esperanza? Quizá...