Si bien los primero días de la semana se presentaban cargados de nostalgia y desánimo, al comenzar el puente y refugiarme en la lectura (igual que el fin de semana) encontré de nuevo el camino. Si bien Salinger y su "Guardián..." me habían conquistado desde las primeras letras, consiguiendo mantener la atención, no esperaba menos de Murakami.
Conocí a Haruki Murakami por recomendación de un amigo. Éste había leído dos de sus novelas. Las dos le habían hecho disfrutar. Una más que la otra, cierto. El caso es que aproveché un pequeño viaje a un pueblo cercano a la otra gran ciudad de la mi provincia, para pasar por ésta y sorprender a mi vieja amiga de la universidad. En el lugar donde trabajaba adquirí mi primer libro de Haruki, Tokio Blues: Norwegian Wood. Pronto dedicaré una entrada. Diré, por ahora, que de las dos novelas recomendadas es la que menos le gustó a él. A mí me gustó tanto, que poco después compré dos libros más. Uno, el que protagoniza este post y otro que, seguro, comentaré pronto.
Al sur de la frontera, al oeste del sol es un libro que ya he recomendado y seguiré recomendando por mucho tiempo. No es difícil encontrar en las contracubiertas de los libros de Haruki frases de críticos, especialistas, periodistas que hacen referencia a la adicción que genera el escritor sobre sus lectores. Puedo asegurar que mi admiración se debe al contenido de las dos novelas que he leído (y disfrutado) y no a las opiniones de nadie, ni siquiera de quien me recomendó las lecturas. Así, confieso: estoy enganchado.
El próximo de Murakami será Sputnik, mi amor. Después, Kafka en la orilla, libro que me regalaré por mi cumpleaños en un par de semanas. Más tarde, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo y Sauce ciego, mujer dormida. Por último, en cuanto se publique la edición Maxi Tusquets, After Dark. Seguramente no será hasta el verano, los primeros. Los tres últimos cuando el tiempo y las obligaciones lo permitan. Además, tengo otras lecturas pendientes que dejaré para después de la oposición. Mil soles espléndidos, el espléndido segundo libro de Hosseini será el último libro hasta julio, a excepción de los manuales de arte e historia.
Para seguir la costumbre, he aquí unos fragmentos de la obra:
"En este mundo hay cosas que son recuperables y otras que no. Y el paso del tiempo es algo definitivo. Una vez has llegado hasta aquí, ya no puedes retroceder. ¿No crees? - Asentí-. A mí me parece que con el paso del tiempo hay cosas que se solidifican. Como el cemento dentro de un cubo. Y entonces ya no se puede retroceder. Lo que quieres decir es que el cemento que tú eres ya ha fraguado del todo y que no es posible ningún otro tú que el de ahora, ¿no es así?"
"Entonces no lo sabía. No sabía que era capaz de herir a alguien tan hondamente que jamás se repusiera. A veces, hay personas que pueden herir a los demás por el mero hecho de existir."
"Se tomaba en serio cuanto le decía y me alentaba siempre. Yo solía hablarle de mi futuro. De lo que quería hacer, de cómo quería ser. No eran, en su mayoría, más que los típicos sueños irrealizables propios de los chicos de esa edad. Pero ella me escuchaba con interés. Y me animaba. 'Seguro que serás una persona maravillosa. Hay algo magnífico dentro de ti', aseguraba. Y lo decía en serio. Era la única persona que me había hablado de esa forma en toda mi vida."
"Por primera vez en mi vida, sentía una profunda aversión hacia mí mismo. (...) Sabía que si me encontrara en la misma situación, volvería a hacer lo mismo. (...) Reconocerlo fue doloroso. Pero era la pura verdad.
Por supuesto, al tiempo que le hice daño, también me lo hice a mí mismo. De aquellos años hubiera debido extraer varias lecciones. Pero, años después, al volver la vista atrás, supe que sólo había aprendido una cosa importante. La conciencia de que, al fin y al cabo, el ser humano que yo era podía hacer el mal. Jamás en la vida había querido perjudicar a nadie. Pero fueran cuales fuesen mis motivos o intenciones, si mis necesidades me empujaban, podía convertirme en un ser egoísta y cruel. Un ser humano que, esgrimiendo razones plausibles, infligía una herida certera y definitiva en alguien a quien tendría que haber mimado."
"Hay muchas maneras de vivir. Hay muchas maneras de morir. Pero eso no tiene ninguna importancia. Al final, sólo queda el desierto. El desierto es lo único que vive de verdad."
Y hasta aquí. Tengo unas cuantas citas más. Pero no sé hasta qué punto es legal esto de publicar frases de un libro. Tampoco quiero alargar la entrada. Creo, además, que son más que suficientes para entender la razón de mi inclinación por Haruki.
Recomiendo, pues, Al sur de la frontera, al oeste del Sol.
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