Hace unas cuantas semanas me encontraba totalmente perdido. Desconocía qué quería de mí vida, de mi mismo. No sabía si estudiar o no, de nuevo, la oposición. No estaba seguro de querer opositar. Tampoco de seguir en mi empresa actual. Y, lo que es peor, no tenía ni idea de lo que quería hacer profesionalmente. Peor todavía, no tenía claro qué quería en mi vida personal.Desconozco cómo he llegado a esta situación. Sé que no ha sido algo rápido, radical. Más bien se trata de un proceso lógico, teniendo en cuenta mi actitud. Ya lo decía en la entrada anterior, han tenido que pasar demasiadas cosas para fomentar el cambio de actitud, el despertar.
Me viene a la cabeza cuando escribí "Abre los Ojos" en Necesidades, impresiones. Pensándolo bien, eso es lo que necesito, abrir los ojos de par en par. Ver la realidad a mi alrededor. Dejar el mundo de las ideas al margen y enfrentarme a la vida real.
Escribía entonces:
Y es que, como he dicho tantas ocasiones, me he acostumbrado a sufrir, a compadecerme y esperar lo mismo de mi entorno. Y termino cansando a los pocos que conservo, espantando a los que llegan nuevos, anulando posibilidades con aquéllos que ni tan siquiera conozco.
Confío, manteniendo el ligero optimismo que demostraba en el post Guests, que esta actitud ha desaparecido permanentemente, me ha dejado lo mismo que el 2008, sin darme lo que esperaba, pero regalándome un período de mayor calma.
Pero no todo puede ser positivo, no tratándose de mí. Hoy, para terminar con el momento de distensión, he tenido que hacer frente a un pequeño obstáculo. He vuelto a ser, durante unos breves instantes, el Apóstol de la Ira. Dije que hablaría sobre ello. Pero no ha habido oportunidad, casi no hace acto de presencia. Incluso hoy, que digo que me ha poseído, lo ha hecho con escasa fuerza y duración. Estoy venciendo, controlando la ira, por fin.
No obstante, sigo perdido. Me emociona ver que gano algunas batallas, últimamente con una esperanzadora continuidad. Insisto, empero, sigo perdido. Todavía no termino de decidirme o, en verdad, de llevar a buen término mis propósitos. Quiero estudiar, quiero hacerlo todo, echar los restos esta vez para obtener la (ya) merecida recompensa. Voy despacio, necesito acelerar. Y, para lo demás, ya habrá tiempo.
Termino, por esta noche, con dos frases. La primera, que el título pretende ser un guiño a la mejor serie del momento, ahora que quedan escasos días para el inicio de la 5ª de sus temporadas. Aprovecho, también, para decir que dejo de lado (casi todas) las series que veo, postergándolas al verano para poder dedicarme enteramente a los estudios. La segunda de las frases, es prestada del único, aunque no el último, libro de J. Katzenbach que he leído:
Lo que era no es lo que soy. Y lo que soy no es aún lo que puedo ser.
No hay comentarios:
Publicar un comentario