No sé si hablar, de nuevo, sobre CuatroCaminos. De una parte, podría contar cómo, por enésima vez (por lo menos) me ha defraudado alguien, otro compañero. Puede que le esté dando demasiada importancia a algo que no la tiene, pero puede que, esta vez, no me equivoque. Ya sé que lo mío no es acertar con las personas, que me equivoco la gran mayoría de veces. Y me gusta equivocarme cuando es para bien, cuando alguien a quien (erróneamente) juzgaba en negativo, demuestra que mi prejuicio no era cierto. A veces ocurre, pero, por no sé qué razón, suele pasarme en más ocasiones lo contrario.
Me dicen, los que me conocen realmente bien, que uno de mis defectos (o virtudes, según se mire) es mi inocencia o mi confianza. El otro día escribía sobre mi ingenuidad. Pues más de lo mismo. De todos modos, mientras que quien me falle no sea de los importantes, poco me ha de durar el malestar. Lo verdaderamente triste es que compruebo, cada día, que en la empresa carezco, ahora, de grandes relaciones. Diría, sin riesgo a equivocarme, que sólo tengo una amistad. Bien es cierto que he hecho, a lo largo de estos años, algunas significativas relaciones e, incluso, encontrado a uno de mis mejores amigos. No obstante, me da que pensar el hecho de tener buenas actitudes con los que llegan y se van, mientras que se demuestra continuamente mi incapacidad para relacionarme con los que siempre están (y estarán después de irme, seguro).
No me entristece, sin embargo. Antes me dolía, me hacía sentirme triste, preguntarme qué hacía o cómo era para que nadie pudiese llevarse bien conmigo. Pero puedo vanagloriarme, sin error, de haber conseguido grandes amigos y de tener numerosas relaciones cordiales con compañeros y conocidos.
De hecho, puede decirse que soy muy sociable. Me cuesta poco hablar con la gente, bromear, dar mi opinión, etc. Aunque esto es una verdad a medias. Sociable soy, sin duda; pero mis relaciones son mas bien superficiales. No son horas de profundizar en esta idea. Y no me hace falta alguna ponerme a ello.
He decidido que voy a crear un personaje. Será un ensayo, una prueba para evaluar mi capacidad y aptitud para escribir ficción. No puedo calificar mis aptitudes como escritor, no me considero uno. Me gusta escribir, mucho. Lo hago desde hace años, cierto es. Abrí el blog para poder escribir cosas, para que fuese una especie de apéndice de mis "Pensamientos, impresiones. Necesidad de escribir". Pronto publicaré (qué grande suena esta palabra) aquí (así pierde fuerza) alguno de los textos que lo componen. Creo saber cuál será el primero. Por el momento, no diré nada más.
Y, cambiando de tema por segunda vez, diré que no he escrito ninguna valoración sobre el recién pasado año, ni propuesto algunas ambiciones para el nuevo. No quiere decir que no las tenga. Y, por eso, aunque nada tenga que ver con lo anteriormente dicho, voy a escribirlas. Así, no podré negar la existencia de las proposiciones. Como popularizase Coelho, Maktub o, lo que es lo mismo, escrito estaba.
Primero, siendo práctico, he dejado uno de mis vicios: ese refresco que mi hermano y yo llamamos, casi con cariño, oro negro. Y viendo el éxito internacional del mismo, acertado se me antoja el apelativo. Lo hago, el dejarlo, por dos razones. De un lado, porque realmente es un vicio, no digo que el producto lo sea, sólo que yo estoy viciado. En segundo lugar, porque hubo una vez anterior en que lo hice y perdí cuatro quilos. La boda de mi mejor amigo (para sornear con el título de la película) se acerca. Es, por supuesto, un acontecimiento importante. La primera boda dentro del grupo de amigos. Él es uno de los mejores amigos que tengo y tendré. Ella es casi como él. Mi hermano (mayor) y mi cuñada, les digo algunas veces. Incluso a la gente les digo que lo son, que para mí como si lo fuesen. Tengo otro hermano pequeño. Y tengo dos hermanos de verdad, pero no viene al caso... y me estoy yendo del camino. Como sea, dejo el vicio (muy a mi pesar) y he comenzado a hacer cosillas para conseguir el reto, antes del enlace debo haber perdido ese excedente.
Además, estoy más que decidido en que este sea el año en que, por fin, dé la talla en las oposiciones. Voy a aprobarlas en unos meses, lo sé. Lo sé porque creo en ello. Lo sé porque es, por primera vez, mi prioridad. Y lo sé porque voy a centrarme en lo que importa y dejar de lado, de una vez por todas, esos fantasmas que me han distraido estos años. Y lo voy a conseguir, porque tengo experiencia, porque tengo ayuda y, sobremanera, porque creo en mí como nunca lo he hecho.
Y, cuando lo consiga, podré dedicarme a mi otro gran proyecto, del que no quiero hablar por ahora. No quiero construir castillos con naipes, quiero dar los pasos con acierto y a su debido tiempo.
Por último, me queda lo que antes anunciaba, voy a escribir ficción. No sé si sería mejor haber escrito sobre mi personaje como si de alguien real se tratase y más adelante, si algún día tengo lectores, confesar que era ficticio. Pero me ha nacido así, afirmarlo ya. Veremos que tal se me da.
Voy a despedirme por esta noche, que ya he escrito una densa y nueva entrada.
Ah! Y si ya me estás leyendo, amigo mío, bienvenido seas a mi estimado rincón de la blogosfera. Espero que te guste, chache.
imagino k hablas de la coca-cola, verda?? un gran vicio si señor, pero siempre esta la cero, k aunk no es lo mismo esta claro, sirve para quitarte el mono jeje.
ResponderEliminarEn cuanto a las relaciones superficiales, k antes te afectaba el no hacer mas amistad o que notaras que no tienes mayor relacion o aprecio por ti, a mi tambien me ha pasado lo mismo toda la vida, y como tu lo voy superando, poco a poco, con algunas recaídas, pero en general si.
Ánimo con las oposiciones! te veo muy positivo. Se que lo vas a conseguir! un abrazo!