Distinto, como Ephram. Encontré nuestra similitud en su lado oscuro, su realismo pesimista. Él perdió a su madre, fue obligado a abandonar su vida, amigos y entorno, para ser arrastrado al pueblo que, sin esperarlo, le brindaría los momentos más trágicos y, por encima, los más intensos y felices de su vida. Su historia es indiferente, ahora. Sólo es un ejemplo de vivir en la marginación, de encontrarse fuera de su propio ámbito, de permanecer aislado y separado del mundo que le rodea. Y eso es lo que me hizo identificarme con él. Eso y Amy, por supuesto.
Diferente, como Dexter. Con un pasado traumático, una vida fingida para no demostrar el dolor interior. Ese caparazón que posee ante el mundo y ese fragmentado interior. Ése que alguna vez he señalado y comentado que algunos conocen. Nuestro Oscuro Pasajero.
Incomparable, como Max. Atormentado por ser contrario al resto, por no encontrar un sentido a la existencia. Su lucha por acabar con sus orígenes y vivir la vida como quiere y no como dicen debe vivirla. Decide escribir su propio destino, aprendiendo a aceptar su peculiaridad y a creer en sí mismo.
Distante, como Dan. Apartado de la normal cotidianidad. Obligado a vivir los avatares del azar sin formar parte de la sociedad. Sabe encontrar el camino correcto derribando prejuicios sociales. Le admiro porque lo da todo por su sueño, esperando pacientemente y tomando, cuando puede, los pasos en esa dirección. Lucha de clases.
Peculiar, como George. Intenta, como yo, conseguir lo que merece. Anhela ser reconocido como debería. Brilla cuando es el momento y deja que brillen, cuando les toca. Encontrar un equilibrio personal y profesional es uno de sus objetivos, y lo comparto. Múltiples equivocaciones, malas decisiones, callejones sin salida de los que siempre sale gracias a los suyos, no es más que un reflejo de mi día a día.
Perdido, como John. Con una memoria selectiva. Con recuerdos preseleccionados por otros. Sin rumbo, salvo el de intentar conocerse a sí mismo. También con un pasado doloroso y un presente intenso y variado. Una conciencia de distancia, una inteligencia superior. Inexplicable.
Especial, como Georgia. Sin futuro. Tenía una vida prometedora que se ve derruida en un instante por un misterioso designio del cielo, nunca mejor dicho. Mi vida cambió, una tarde, tras una conversación inesperada y, una mañana, tras conocer a María. Cuando todo cambia y no queda más remedio que seguir con lo que resta, es necesario aprender de la nueva realidad y aceptar, poco a poco, los juegos y normas de esta sociedad. Ella supo hacerlo, yo sigo intentándolo.
Raro, como Seth. Arrinconado socialmente, encerrado en un hermético mundo paralelo. Era como un espectador de los demás, inadvertido y excluido. Una existencia que cambia cuando se hermana a otro marginado social. Una inserción al mundo real para gozar de los placeres hasta entonces negados. Pero, casi hasta el final, sólo fue un simple pedazo de realidad, sin sentimiento de pertenecer a ese mundo.
Único, como Jake. Sin pretenderlo, todo un ejemplo a seguir. Un paradigma de fortaleza ante las adversidades. Renunció a su vida, a Peyton, por otra vida, la de su hija. Superó con honestidad, siempre, cada prueba de su camino. Pero lo hizo perdiendo, a cada paso, uno tras otro, sus sueños. Los perdí una primavera y desde entonces he intentado recuperarlos, hasta que fui consciente de que nunca habían desaparecido, sólo eclipsados por el dolor.
El otro día, sin pensar en ello, descubrí el por qué de mis elecciones. Siempre he sabido que la identificación, el verme reflejado, ha sido decisivo. Me di cuenta de cómo en cada una había encontrado a un personaje, a una persona al fin y al cabo, que se parecía a mí en algún sentido. Mi "Distinto" o "Patito Feo" pretendía ser un ejercicio de escritura sobre cómo me he sentido, y siento, desde hace ya demasiado tiempo. Sin embargo, tras los pensamientos del otro día, ésta se me antojó la mejor forma; hablar de aquellos personajes que he seguido fielmente, con los que me he identificado y que me han hecho sentir, ofreciéndome en algunas ocasiones fe para seguir adelante, esperanzas si se quiere, y muestras de cómo, a veces, los miedos desaparecen.
