17 de diciembre de 2008

En el bus...

El otro día fue el cumpleaños de uno de mis mejores amigos. Pensé en escribirle una felicitación aquí, como haré (espero) con la felicitación de estas felices fiestas (¿?). Cogí el bus camino de la Ciudad y saqué el bloc de escritura del curset. La intención era crear el borrador de la que sería la entrada de felicitación. Sin embargo, no era mi día. Mejor dicho, estas últimas semanas no han sido las preferibles dentro del año que acaba. Como sea, al final empecé a escribir y saqué un poco de lo que tenía en mente en esos instantes.

Escribí:

Escucho a Amaral. Pienso en lo mismo. Formulo las mismas preguntas sin respuesta. Cambiar, eso necesito: cambiar. No quiero sentirme de esta forma. Sólo ansío ser uno más, uno normal, como los demás. No puedo, sin embargo, obviar lo vivido. No puedo borrar los años perdidos, no eliminar mi enfermedad (hacer desaparecer sus síntomas y consecuencias).

No sé perdonarles por no hacer nada, ni puedo cambiar sus acciones. Ni siquiera estoy seguro de querer perdonarles. No me gustan. Les odio, creo. Me dan asco. Es sucia, desagradable, falsa y mentirosa, traidora... Él es egoísta, fantasma y un bastardo amargado.

Hoy es el cumpleaños de uno de mis mejores amigos. Hoy soy consciente, además, de haber dejado morir una de las relaciones más importantes de mi vida. He perdido a un buen amigo. Y con la pérdida, alejo, más si cabe, mi añorado pasado.

Sé que hay etapas que hay que superar, dejar que lleguen a su final. Sinceramente, esta vez es la más dura de todas. Y lo es porque estoy perdiendo las pocas cosas y a las escasas personas que me han mantenido en este mundo, aquellas que han sido verdades razones para vivir. Tendré que encontrar nuevas razones.

Y vuelvo a pensarlo. Elegir o no el camino más fácil (teóricamente). Estoy cansado. Echo de menos a V. Se ha convertido en mi único apoyo, pero es una realidad ficticia, una relación incompleta: terapeuta-paciente.

Te echo de menos, hoy más que otros días! Feliz Cumpleaños!
Y ahora pienso en Ella, mi Ella.
Lo siento!

Prácticamente esto es todo lo que escribí en el bus, esa tarde, de camino a mi Ciudad. Estaba algo "trascendental", lo sé. La última consulta me dejó tocado. Y no he dejado de pensar en lo mismo desde aquel lunes. Al menos, sirvió para alcanzar la determinación de hablarlo, de contarlo, de desmitificar otro de mis fantasmas. Quizá uno de los más dolorosos y reales, desgraciadamente.

Seguiré preparándome para ese momento. Sigo sin saber muy bien cómo empezar. Por el momento, esperaré al inminente encuentro para dar el paso de hacer público (aunque muy escasamente) mi H&F.

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