25 de diciembre de 2008

Bon Nadal

Felicitando las fiestas... con la Gorrina Mila:

Hoy es Navidad. Dije que escribiría una felicitación. No es que importe demasiado, dado que todavía no tengo lectores. Y, bueno, tampoco es que los haya buscado. O, en su caso, facilitado a quienes sí querrían leerme.

Como sea, hoy es Navidad. Fiesta que afirmo detestar. Felices fiestas para muchos, o eso creen. Pero no es todo como parece ser. Nada es como quieren que sea. Sin embargo, muchas veces acaecen acontecimientos que te recuerdan que la magia existe, que se puede tener fe en las personas, que sí podemos llegar a la felicidad; la felicidad con mayúsculas.

Se trata de aquellas pequeñas cosas, como reza la conocida canción, pequeños hechos cotidianos de la gente del más próximo entorno, que te ofrecen nimios indicios de luz.

La Cabra Amaltea, Bernini.


María, la abuela de mi Ella, nos contaba en la sobremesa del día de la natividad de nuestro Señor (¿Señor de quién?), una de las historias más variopintas que he podido escuchar recientemente. Cómo, cuando la esperanza parecía evaporársele de las manos, un milagro estaba por acontecer. Muerta la última de las gorrinas (cerdas, en La Mancha) que eran su fuente de ingresos, sólo quedaba esperanza en la supervivencia de las dos pequeñas crías de la fallecida. De las dos, sí, pero sobremanera en el papel que protagonizaría una cabra.

No pretendo escribir un cuento navideño, no tengo ni las cualidades ni los conocimientos suficientes para escribir uno (ni para escribir nada serio). Pero es lo más parecido en estos días.

La historia continúa con la cabra (Amaltea, le diría yo) que amamantaba a la única gorrina superviviente en los días de un gélido y pernicioso invierno. Al poco, los dientes del porcino herían las ubres de la fingida madre, siendo necesario la confección de un artefacto, cual biberón, con los pocos utensilios que la aldeana familia disponía en su humilde hogar. Más todavía, teniendo en cuenta el contexto socio-político que atravesaba la España emergente (o persistente, mejor) tras el final de la conflagración que dividiese en dos (casi hasta nuestros días) a los ciudadanos de la misma y única (¿?) nación.

A lo que iba, una cabra, su leche, servirían para criar a la vulnerable gorrina, que sobreviviría al duro invierno manchego, conseguiría crecer y fortalecerse llegando, incluso, a procrear a tres o cuatro generaciones de gorrinos, que serían, durante algunos pocos años, el sustento económico de la familia. Una unidad familiar que cambiarían sus días de siega y siembra, de pastoreo y matanza, por la vida en la ciudad. Una nueva vida que les alejaría físicamente del campo, la tierra que les viese nacer, pero que mantuvieron siempre en su alma, hasta los últimos días de su longeva vida.

Mila, la gorrina criada por la cabra, lució el nombre de milagros, haciendo justicia al acontecimiento que marcaría la vida de María, una mujer que con sus historias, sus realidades vividas, ha colmado con un halo de felicidad, de cierto sosiego, la tarde de la natividad.

Todo esto para decir, que cuando no esperamos encontrar una salida, una vía de escape ante una realidad vigente y desesperante, encontramos (sólo a veces, claro está) una ayuda, un camino que seguir, proveniente de donde no imaginábamos. La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.

¡Felices Fiestas, amigos!



P.D. La música más apropiada para acompañar este mini cuento navideño, basado en hechos reales, no podía ser otra que “Pueblo Blanco” interpretada, eso sí, por la joven cantante Malú.

23 de diciembre de 2008

Humano

Aprovecho los minutos que me quedan, hasta acudir a un no muy apetecible encuentro, para hacer una recomendación musical:

THE KILLERS - HUMAN
(El primer sencillo de su último álbum, Day and Age)




Muy recomendable, verdad?

Cuatrocaminos: Ingenuo

De mis compañeras y sus gilipolleces!!

Vaya, cuando empecé esta entrada lo hice con fuerza (ira, en verdad). Y es que eso es precisamente lo que me producen mis compañeras: IRA. Si ya de por sí soy bastante irascible, aunque estoy cambiando esta vieja costumbre, ellas conoces bien los lugares qué visitar para sacarme de quicio. Y lo mismo me pasaba con mi ex-jefe... Y no descarto, también, que me termine pasando con el nuevo.

Así, de primera, puede pensarse (yo mismo lo he pensado unas cuantas veces) que el problema lo tengo yo. Hasta cierto punto, cierto es. Pero, no soy el único de Catrocaminos que ve lo que me hacen. Muchas han sido las ocasiones en que se me advirtió sobre determinadas personas, muchas las personas que advertían. Mi predecesor en el cargo, y algún que otro que sigue en la empresa, pero en otra sección, acabaron de la misma forma en que irremediablemente (todo apunta a ello) acabará nuestra relación.

Hay cosas que son inaceptables. Una es la discriminación. Si somos tres, cuatro en realidad, los miembros de la sección, todos, sin excepción, debemos participar de la toma de decisiones. Vale que soy el último, de acuerdo. Pero ya llevo 3 años trabajando con ellas, creo que es hora de que se me tenga en cuenta. Al menos, para los jefes que he tenido y sus superiores (inmediatos y no) sí he tenido, y tengo, un papel esencial dentro del grupo. Al final, soy yo quien se encarga de la campaña comercial más importante de nuestro departamento.

Todo tiene un principio y, espero, un final. Cuando entré a formar parte de esta empresa, lo hice con las cosas muy claras. Mi objetivo único era el de pasar el tiempo necesario hasta que consiguiese un trabajo de verdad, sin menospreciar. No he estudiado un carrera, empezado un doctorado, obtenido unos cuantos títulos, realizado cursos, seminarios, etc. para acabar vendiendo libros. Y no es que me disguste lo que hago, pero lo mío es la docencia. Y lo seguirá siendo, consiga o no el tan anhelado puesto.

Sea como sea, lo que, en principio, sería un año, se ha convertido en 3. Esperemos que quede así la cosa. Pero, con el transcurrir del tiempo, lo que empezó siendo una excelente relación de compañeros, camino de convertirse en amigos, terminó siendo... bueno, no terminó. Al menos, de momento. Sin embargo, cambiar sí ha cambiado la situación.

Hemos tenido encontronazos. Diferencias de opinión. Críticas a la espalda. Discriminación. Mentiras. Y ataques directos. Los roces son inevitables, casi siempre. Pero una cosa es ser o no amigos en el trabajo y otra, bien distinta, es dejar de ser compañeros y pasar a ser enemigos.

Sé que soy muy exagerado, siempre lo he sido. Y, es verdad. Exagero, doy importancia capital a cosas y acciones que no la tiene. Pero no puedo evitarlo. Lo intento y, a veces, lo consigo. Sin embargo, no pueden dejar de afectarme las afrentas personales. No concibo qué hago o he hecho para estropear de esta forma unas buenas relaciones.

La cuestión es si es o no responsabilidad mía. Me dicen, casi todos los demás compañeros, que no, que ellas son así, que siempre lo han sido. Y, mi única culpa es ser tan inocente, tan ingenuo. Y esto, también es verdad. Yo es que no las veo venir, no las cazo al vuelo. Me la meten ante unos cuantos espectadores y yo, ingenuo, pienso que lo que hacen lo hacen de verdad. Joder, de verdad... Más falsas que... Y paso de hacer chistes fáciles.

Me molesta, sobremanera, que me afecte tanto. Me enfada no aprender de una vez por todas. Me da rabia sus ofensas. Pero más mi inocencia, la confianza depositada, la decepción latente,...

Y me jode, pero mucho, haber escrito sobre ellas. Porque quisiera restarle importancia, dejar que las cosas del trabajo se queden en él. No obstante, esto es una vez más una tarea que no termino de resolver. Ni siquiera sé si sabré resolverla.

22 de diciembre de 2008

Encuentros

O 'en el bus... 2ª parte'.

Y es que, ante la falta de tiempo, el que transcurre en la carretera camino de la Ciudad, se convierte en el apropiado para dejar estampadas algunas reflexiones. Mucho más, cuando el destino fue el que era.


Escúchame. Algunas heridas parecen sanadas. Imagino que resta una cicatriz. No obstante, me alegra el descubrimiento.

Continúo pensándolo a menudo, convenciéndome de dar el paso. Pero surgen, siempre, las dudas. No quiero equivocarme. Necesito seguridad. No hay vuelta atrás, una vez dicho o hecho. Elegiré el momento correcto, a mi juicio, claro.

Y, después, tendré que repetir. Perdonar y superar la decepción, franquear el muro invisible que nos separa desde que todo cambiase. No será lo mismo, no hay forma posible de que lo sea. Pero tenemos que intentar alcanzar niveles más elevados que los actuales. Creo que quiero. Quiero creerlo, al menos.

Miro, en este momento, la cara del de delante. Le envidio. No me conformo que la que tengo, quiero más. Puedo decir la palabra "b" sin ponerme nervioso, sin mirar en derredor para comprobar que alguien pueda estar mirando la hoja en qué escribo.

Sin embargo, sé que no es éste, únicamente, el aspecto fisiológico que me preocupa. Algún día seré completo. Lo soy ya, en verdad. Pero estoy culminando el proceso de cambio. Cambio que empecé años más tarde que el resto de chicos. Cambio que devino tras el quirófano y la extirpación tumoral. Proceso que deseo finiquitado. Sólo falta un poco más. Y no es que sea poco.

Falta también, claro está, finalizar el 2º proceso. La aceptación. Ver lo que soy y no lo que era; ver la verdad, la realidad que se presenta a los ojos de cualquiera y que ante los míos se distorsiona considerablemente, aferrándose al concepto pretérito. Ya no soy quien fui, y lo sé. Resta creerlo.


La idea para hoy era confeccionar mi felicitación navideña. El tiempo, una vez más, se me ha echado encima.
Quede escrito!

17 de diciembre de 2008

En el bus...

El otro día fue el cumpleaños de uno de mis mejores amigos. Pensé en escribirle una felicitación aquí, como haré (espero) con la felicitación de estas felices fiestas (¿?). Cogí el bus camino de la Ciudad y saqué el bloc de escritura del curset. La intención era crear el borrador de la que sería la entrada de felicitación. Sin embargo, no era mi día. Mejor dicho, estas últimas semanas no han sido las preferibles dentro del año que acaba. Como sea, al final empecé a escribir y saqué un poco de lo que tenía en mente en esos instantes.

Escribí:

Escucho a Amaral. Pienso en lo mismo. Formulo las mismas preguntas sin respuesta. Cambiar, eso necesito: cambiar. No quiero sentirme de esta forma. Sólo ansío ser uno más, uno normal, como los demás. No puedo, sin embargo, obviar lo vivido. No puedo borrar los años perdidos, no eliminar mi enfermedad (hacer desaparecer sus síntomas y consecuencias).

No sé perdonarles por no hacer nada, ni puedo cambiar sus acciones. Ni siquiera estoy seguro de querer perdonarles. No me gustan. Les odio, creo. Me dan asco. Es sucia, desagradable, falsa y mentirosa, traidora... Él es egoísta, fantasma y un bastardo amargado.

Hoy es el cumpleaños de uno de mis mejores amigos. Hoy soy consciente, además, de haber dejado morir una de las relaciones más importantes de mi vida. He perdido a un buen amigo. Y con la pérdida, alejo, más si cabe, mi añorado pasado.

Sé que hay etapas que hay que superar, dejar que lleguen a su final. Sinceramente, esta vez es la más dura de todas. Y lo es porque estoy perdiendo las pocas cosas y a las escasas personas que me han mantenido en este mundo, aquellas que han sido verdades razones para vivir. Tendré que encontrar nuevas razones.

Y vuelvo a pensarlo. Elegir o no el camino más fácil (teóricamente). Estoy cansado. Echo de menos a V. Se ha convertido en mi único apoyo, pero es una realidad ficticia, una relación incompleta: terapeuta-paciente.

Te echo de menos, hoy más que otros días! Feliz Cumpleaños!
Y ahora pienso en Ella, mi Ella.
Lo siento!

Prácticamente esto es todo lo que escribí en el bus, esa tarde, de camino a mi Ciudad. Estaba algo "trascendental", lo sé. La última consulta me dejó tocado. Y no he dejado de pensar en lo mismo desde aquel lunes. Al menos, sirvió para alcanzar la determinación de hablarlo, de contarlo, de desmitificar otro de mis fantasmas. Quizá uno de los más dolorosos y reales, desgraciadamente.

Seguiré preparándome para ese momento. Sigo sin saber muy bien cómo empezar. Por el momento, esperaré al inminente encuentro para dar el paso de hacer público (aunque muy escasamente) mi H&F.

16 de diciembre de 2008

(No) Te quiero

Mi primer video musical, aprovechando que, por fin, sé como enlazarlo.
Hoy, una canción que disfruto todas y cada una de las veces que la escucho.



(...)

No voy a llorar, ni a preguntar;

cómo se muere sin más el sentimiento;

sobre los hombros me pesa el mundo entero;

no encuentro la fuerza, me quema por dentro...

(...)

8 de diciembre de 2008

The Secret

Tenía dos entradas pendientes. Dos temas de los que hablar. Dos sentimientos, dos descubrimientos. Iba a hablar del Orgullo, si no me equivoco, como mecanismo defensivo. También quería escribir de mis Hermanos, los de sangre y los que he llamado (y llamo) o siento como tal.

Han pasado demasiados días desde la última publicación. No he sacado los minutos necesarios para crear un nuevo post, para finalizar los pendientes, para terminar uno de mis borradores. No importa demasiado, puesto que todavía no he tenido lectores. Los desconocidos no han llegado, los cercanos no han sido invitados. Algunos tan sólo esperan mi asentimiento. Y sigo sin decidirme.

Las razones, creo, ya las comenté. En cualquier caso, la principal es mi preocupación en cuanto a cómo podía influirme lectores de mi mundo. No tengo problemas si alguien me lee. Pero si el que lo hace es alguien que me conoce, terminará, casi seguro, determinando la forma en que escriba o los temas de los que hable.

Sin embargo, las circunstancias han abierto las vías hasta H&F. Ya son varias las personas que saben de su existencia, algunas que conocen su nombre... Bastaría usar un buscador en la red para encontrarme. Y eso es más que suficiente para no escribir sobre los dos temas (uno, en realidad) que más me preocupan y de los que no hablo habitualmente.

El lado positivo es, precisamente, éste. Si escribo sobre ello y alguien desconocido lo lee, nada pasaría salvo que un/a desconocido/a conocería algo íntimo. Pero para eso está el anonimato. Si no escribo sobre ello por miedo a que quien me conoce lo lea, no estaré solucionando uno de mis principales problemas. Quizá una de los objetivos primeros del Segundo Proceso.

Como sea, al final, actualizaré con esta puesta al día. Un poco confusa, lo siento. Aunque me sirve para aclarar pensamientos. Y, sobresale la decisión de contarlo. Voy a decir qué más me hace compararme y sentirme inferior. Ella y V. ya lo saben. Algunos más, también.

En fin, no sé si algún día hablaré con los míos con naturalidad sobre todos los problemas (emocionales y de salud) que ha conllevado mi enfermedad. Pero está claro que si nos es con ellos, con los míos (los de verdad), no voy a ser capaz de decirlo a nadie. Y tengo que hacerlo, para desmitificar mi problema, para hacerlo real, eliminar la fantasía, y, finalmente, aceptarlo.