31 de octubre de 2008

Lo gota que colma el vaso...

... parece que nunca llega.
Son muchas, demasiadas, la veces que en los últimos meses he dicho cuan harto estoy. Y lo he dicho refiriéndome a casi todas las esferas de mi vida. Personalmente no estoy pasando por un mal momento. Sin embargo, me siento cansado. Siento el peso sobre mí de centenares de hechos ya ocurridos. La carga es abundante y, entiendo, el cansancio es inevitable.
Argumento lo mucho que me cansan determinadas circunstancias en mi trabajo. Con mis superiores, con mis iguales, con mis compañeros y compañeras, con mis más cercanos. Cada día una novedad, cada día un enfado... Y es que se suceden simultáneamente cambios importantes, órdenes contradictorias entre mandos, decisiones absurdas y decisiones muy serias, y puñaladas constantes. La verdad es que soy algo (mucho) exagerado.
Mi problema laboral es que no estoy dónde quisiera. Y, otra vez más, que mis expectativas "sociales" no se cumplen. Pero esto no es culpa de todos los individuos que he indicado, el único responsable soy yo. Cuando empecé a trabajar en CuatroCaminos (así voy a llamar a la empresa), lo hice con el pensamiento de que era algo temporal. Estaría el tiempo suficiente para cumplir mi objetivo principal, conseguir ejercer la profesión para la que me licencié. Llegó el momento y fracasé. Fracasé en el intento. Por suerte, o no, cada año surge una nueva oportunidad. Ya van tres y sigo donde empecé para un curso académico. Al final no sé muy bien si seguir intentándolo o rendirme ante las evidencias. Podría aceptar mi realidad y avanzar en la empresa. Por el momento, me resisto. Quizá las próximas oposiciones sean las últimas.
No quiero darle tanta importancia al trabajo. Ahora sé que se la entrego para no pensar en las cosas realmente importantes. Y en esas, también, llevo acumuladas excesivas situaciones. No me gusta, empero, hablar de ello. Sé que debo sacar mis sentimientos, si quiero apaciguar mi interior. El castillo lleva largo tiempo cerrado. Los mecanismos, si es que alguna vez existieron, están oxidados. No me quejo, algunos han conseguido cruzar sus puertas o traspasar sus murallas. Creo que ahora el turno es mío. Debo salir. No sé muy bien cómo. Estoy en Proceso. Hablaré, seguro, mas adelante sobre mis dos procesos.
El caso es que siento que cada pequeña cosa negativa que me ocurre se convierte en esa última gota, ésa que completa el vaso. Cuando el agua atraviesa los bordes, cuando el límite es sobrepasado, reacciono de dos formas. Una, con ira (también sobre la Ira escribiré pronto, y sobre su Apóstol); la segunda reacción es con tristeza. La ira me pierde, si la dejo salir. Si la contengo, sea por miedo, respeto o educación, se convierte en frustración. Y la frustración en rencor o en desánimo. Si ocurre lo segundo, la tristeza sobreviene en desamparo. Aparece la recurrente frase de "todo me va mal". Frase que completo con "no soy feliz".
El resultado, no estar bien. Nace un deseo, que todo termine. Vuelve una esperanza, que llegue la gota que colme el vaso y surjan las fuerzas para emprender medidas y tomar decisiones encaminadas a solventar los errores y corregirlo por siempre. Al final, llega la calma. Hago como que nada ocurrió. Se reinicia el ciclo. Sigo cargado, sigo irascible, sigo frustrándome, sigo olvidando. Si la gota, la última, necesaria no tiene que llegar espero, como mínimo, conseguir las herramientas para drenar el dolor acumulado.

30 de octubre de 2008

Pensando

Pensar en exceso es poco saludable. Pensar todo el tiempo es cansado. Y si lo que piensas es negativo, la acción de pensar se convierte en una tortura. Mi cabeza está todo el tiempo en marcha, sin descanso. Ni siquiera concilio el sueño con tranquilidad. Cuando me preocupa el trabajo, sueño que trabajo. Cuando me preocupo por mi salud (mi enfermedad), sueño con los síntomas. El resultado es que dormir no termina cumpliendo su labor de descanso.

Despierto es aún peor. Si algo me afecta, y no son pocas las cosas y circunstancias que lo hacen, paso horas enteras dándole vueltas al tema. Lo malo de esto es que siempre son las mismas cosas. Y mi pensamiento se torna, por ello, obsesivo. No quisiera dar la imagen de un perturbado. Prefiero decir que soy sensible, pese a todo. Alguna vez escribiré, o mostraré lo ya escrito, sobre mi insensibilidad. Esta noche, me refiero a aquellas cosas a las que sí soy vulnerable y que me perturban a diario.

Cuando empecé a escribir, como ayer iniciaba este blog, lo hice con la voluntad de hablar de estas cosas. Escribía para mí y, no obstante, no conseguía plasmar las palabras que definen qué me pasa. Estoy trabajando en ello, aclaro. Es posible (me aseguran) que me ayude hablarlo. El problema es elegir con quién. Obvio, existen personas que conocen mis secretos. Secretos que no son tal. Pero así les llamo. El otro día mismo, decía a V. que mantengo un pensamiento en mi mente desde hace unos días, que es más difícil el miedo a la realidad que la realidad misma.

Y para argumentarlo, utilizo una frase de un libro de Dulce Chacón (tristemente fallecida), que en su "Blanca vuela mañana" escribe: La realidad en ocasiones es monstruosa, pero es más fácil vivirla que temerla.

Como sea, el camino para conseguir las fuerzas necesarias para enfrentar al miedo es arriesgado, espinoso. Hay que tener cierta "fortaleza de ánimo". Quizá las encuentre en esta nueva vía, la de escribir entradas. De momento, sólo dos personas saben que he abierto esta puerta (de mi castillo) al mundo exterior. Una no muestra demasiado interés y el otro ya me ha pedido la dirección, pero tengo dudas al respecto. Dudo sobre cómo podría afectar a lo que aquí narre que alguien de mi entorno pueda leerlo. Y no es cuestión de falta de confianza. Todo depende de qué estoy dispuesto a contar. Y también dudo en eso. Creo que, otra vez, es el fear el que habla. Me gustaría que la esperanza fuera ganando terreno, de eso se trata.

Termino con una esperanza: que poco a poco pueda diluir el miedo y DEJARME VER sin prejuicios, tensión, vergüenza o desconfianza. Porque no quiero ser parte del mundo, quiero creer que ya lo soy, que soy como siempre he querido.

Miedos y Esperanzas

Hoy se cumple uno de mis objetivos, nace mi propio blog. Llevo suficiente tiempo con la idea en la cabeza y, por fin, me he decidido. No sé hacia dónde me llevará esta experiencia. Conozco algunos blogs, algunos que visito regularmente y otros que el azar acerca a mi habitación algunas ocasiones. Los hay dedicados a un aspecto cultural, por ejemplo, la música o la literatura; hay diarios; los hay científicos; y, bueno, de infinidad de formas y colores.
Hopes and Fears nace con un único objetivo: escribir. Me gusta hacerlo. Llevo haciéndolo durante años, de forma esporádica, eso sí. Cuando tomé la decisión de crear este blog, pensé en hacerlo para contar aquellas cosas que no cuento, para narrar las historias que ocupan mi mente a diario, para sacar de dentro sentimientos, para mostrarme al mundo.
Miedos. Como todo humano, tengo mis fobias. No considero especiales las mías. Pero hablar de ellas debe ser terapéutico, supongo. El miedo es algo irracional. A veces (demasiadas, lamentablemente), nos regimos por actitudes irracionales. El miedo, entonces, toma forma y dirige algunas de nuestras acciones. Controlar el miedo es una tarea difícil, pero necesaria para alcanzar el control de nuestras vidas. A mí, particularmente, me queda bastante camino por recorrer.
Esperanzas. La esperanza es lo último que se pierde, dicen. Hace bastante que creí haber perdido mis esperanzas. Quizá lo que perdí fueron mis metas. La esperanza se mantiene, aunque sea latente. Conocer cuáles son las tuyas, tus esperanzas, es conocerte bien a ti mismo. También en esto me queda una larga travesía. Soy más de expectativas. Y la mayor parte de las veces, de expectativas no satisfechas. Igual es porque nacen erróneas o, tal vez, porque no me acompaña la suerte. Ay, la suerte, algo a lo que seguro dedico una entrada en un futuro.
Bueno, queda escrita la primera de mis entradas. La primera, espero, que de una larga lista. No la termino sin antes hacer una recomendación musical, el álbum del grupo Keane que me sirve para titular mi blog.
Volveré pronto, prometido!