27 de junio de 2009

El arte de ser feliz

Arthur Schopenhauer, el conocido filósofo alemán, en su obra Eudemonología o el arte de ser feliz, explicado en 50 reglas para la vida escribía, entre otros hechos, sobre "la triste esclavitud de estar sometidos a la opinión ajena". Yo todavía no he conseguido librarme de este yugo. Y sabe dios que lo intento.

V. me dice siempre que no me permito equivocarme, que no me relajo, que me castigo constantemente ante las faltas cometidas, que estoy en vilo, en todo momento, para mantener el control... Yo mismo soy opresor y oprimido. Todo se debe a mi arraigado (y particular) concepto del bien y del mal, así como la (o mejor, mi) omnipresente vergüenza.

Y es que en mí se cumplen las palabras del filósofo: "Un juicio nos hiere, aunque conocemos su incompetencia; una ofensa nos enfurece, aunque somos conscientes de su bajeza".

Pero Arthur (para los amigos) no se queda en el pensamiento pesimista, sino que ofrece la cura. Para contrarrestar el dolor que nos produce la crítica ajena, debemos rodearnos de gente positiva, de quien nos quiere y nos acepta como somos y, sobre todo, cultivar la autoestima y tener un juicio positivo sobre nuestro propio valor.

Hay días, no obstante, que las críticas vencen la batalla, que las circunstancias no nos permiten acercarnos a las pocas personas que pueden ayudarnos y que, al final, se nos queda la sensación de hacerlo todo mal para con todo el mundo y, peor todavía, para con nosotros mismos.

Lo sé, soy muy triste. Por eso me conocen como "el triste".

Y como no quiero acabar la entrada con el ánimo abatido, incluyo otra cita de Schopenhauer dedicada a los que hoy me hacen sentir así, sin acritud, con la única intención de recordarme la realidad que habitualmente distorsiono:

"Lo que falta en la mayoría de las cabezas son dos cualidades emparentadas: juzgar y tener ideas propias. Ambas cualidades faltan de una manera increíble y los que no pertenecen a ellos no comprenden la tristeza de su existencia."

24 de junio de 2009

I'm not lost




Gracias, J. Morrison, por Undiscovered.

20 de junio de 2009

Maquiavélico

Mi plan está en marcha. Llevo semanas enteras, quizá meses, preparando la coartada. He movido con perspicacia y soltura cada una de las fichas del juego en que he convertido mi vida este año. Como cada año, por estas fechas, las circunstancias devienen tal y como las he premeditado.

A posteriori
parece muy sencillo manipular a las personas para conseguir que hagan lo que tienes pensado. Es una verdad a medias. Algunas personas son muy fáciles de guiar por el sendero marcado. Otras suponen mayor esfuerzo, pero no alcanzan los límites de mis posibilidades. Al final, como cada año, insisto, consigo que la realidad sea acorde a mis pretensiones, convirtiéndose en una verdadera e irrebatible excusa para el también reiterado fracaso.

Una vez conseguí que mi familia tuviese la culpa. Otra que mi estado de ánimo no fuera el apropiado para el éxito, todo por culpa de la distancia y las decepciones. Algunas veces conseguí razones médicas. Y no fingidas, reales. Es una muestra del inmenso poder que alcanzo cuando me propongo argumentar mis intentos fallidos. Finalmente, este año he logrado extender un rumor en mi trabajo. Bueno, si atendemos al rumor lo de trabajo es en sentido figurado, porque trabajar parece que no trabajo demasiado.

Pero no estoy hablando por hablar. Daré hechos que ratifiquen cómo he llegado al éxito en la preparación de la coartada para el fracaso. Es decir, cómo he ido preparando el terreno para poder justificar mi verdad: que soy incapaz de cambiar por mí mismo; que no apruebo la oposición porque no quiero; que prefiero sentirme mal y poder lamentarme.

- He conseguido que un compañero no me hable.

- He conseguido que hable mal de mí delante de muchos compañeros.

- He colaborado en la difusión del rumor que pone en cuestión mi esfuerzo diario.

- He llegado a ser comparado con la tía más perra que hay en la empresa en estos momentos. (Al menos en un nivel profesional similar, porque hay cada ejemplar en otros niveles...).

- He pasado de ser aceptado por todos a poder hablar con libertad únicamente con 3 o 4 personas.

- He sembrado la desconfianza en mis superiores.

Ahora ya puedo decir que estoy mal; que me siento culpable; que no entiendo qué he hecho mal; que no lo merezco. Y todo para que dentro de dos semanas pueda decir que no he aprobado porque no estaba bien. Vamos un plan maquiavélico perfecto.

Y hasta aquí el sarcasmo. Lo único que puedo agradecer a quienes me creen capaz de urdir semejante plan y, mejor todavía, de llevarlo hasta el éxito, es que me consideran muy, pero muy inteligente. La cuestión es, ¿acaso no es más fácil conseguir lo que se quiere frente a preparar las excusas para la ausencia de éxito? Quizá crean que soy tan idiota como inteligente me hacen con sus más que absurdos pensamientos en esta teoría de la prevención del FOSP (del islandés: síndrome de fracaso post-oposicional).

Ahora, una vez más, toca estudiar.

Y al Señor Melena (el 'Salvador'), a su amigo Alisio, a la tía más perra y a quienes han participado de los improcedentes comentarios sólo me resta decirles, que si mi plan (el único que tengo) va como debería, no volverán a tener la oportunidad de darme la despedida que me han ofrecido hoy al coger las vacaciones.

19 de junio de 2009

¡Vaya Semanita!

Arte Románico. Discusiones fraternales. Inventario. Lesión. Discusiones no fraternales. Momentos cómicos.

Arte Gótico. Un season finale. Momentos de 'asombro'. Dolor físico. Despedida. Conversaciones interesantes, pero sobre todo intrascendentes. Un poco, muy poco, de Fama. Terapia. Encuentro. Vueltas y más vueltas a la cabeza. Nervios ante las inminentes pruebas. Música (e Hispasónicos). Llamadas.

Arte Renacentista. Imágenes de obras de arte. Conversaciones inesperadas y de compromiso. Decepciones o, mejor dicho, realidades lejanas a mis deseos. Tensión en el trabajo. Pérdida de control. Oscuridad. Atisbos de luz. Abatimiento. Pantalones cortos.

Arte Barroco (espero). Lanzamientos. Calor, mucho calor. Cuenta atrás. Algunos correos. Reuniones no gratas. Esperanzas y Miedos.

Y mañana: vacaciones, por fin.

12 de junio de 2009

Amenzado o Advertido

Y me pregunto ¿qué hago mal?

Enconces me digo: paciencia te queda una semana y, con suerte (y justicia) poco más de dos meses.

Pero, de verdad, no entiendo qué pasa, qué hago o por qué (me) ocurren estas cosas.

En fin, a lo mío. Ahora, estudiar.

7 de junio de 2009

Vega

Ya incluí un canción de Vega en Una de ayer. Hoy, de nuevo, aprovecho que ha salido hace poco más de un mes su nuevo disco, Metamorfosis, para recomendar su música. Como muestra, este precioso tema: A salvo.


6 de junio de 2009

Linares, ¡grita conmigo!

Hoy he estado en otro CuatroCaminos. Visto lo visto, los de mi empresa o bien no saben lo que tienen o , si lo saben, no lo demuestran suficiente.

¡Somos un equipo!
(por poco tiempo, espero)

5 de junio de 2009

Dicotomía

En lo personal estoy dolido; en lo profesional ilusionado. Y todo porque uno se termina cansando de la repetición de acontecimientos...

4 de junio de 2009

Ineludible

No puedo evitarlo. No está en mi mano. Y lo siento. Siento no tener el control. Veo cómo ocurren las cosas a mí alrededor y nada puedo hacer para impedirlas o modificarlas. No siento culpabilidad, tan sólo me siento abatido.

Veamos hacia dónde me llevan las circunstancias. Pero sin caer en la pasividad. Mañana contestaré a las preguntas pendientes.