5 de julio de 2009

Obrigado

Esta palabra me alegró la noche. Servir de ayuda nos permite sentir importantes o, como mínimo, relevantes. Parece que fue el destino quien hizo que nos encontrásemos. Tuvieron suerte. Nosotros también.

En cualquier caso, un hecho insignificante marcó la diferencia en uno de esos días en los que uno no encuentra demasiado sentido a la realidad. Tampoco es que un par de llamadas o una comprensiva predisposición sea algo de suma importancia. Pero no está mal recordar que todavía ocurren cosas buenas y, mejor, que se puede confiar en el ser humano.

Así que, por nada (con acento portugués). Y buen viaje de regreso a Porto y a vuestra freguesia, si no entendimos mal, Aldoar.

Quizá Hobbes se equivocaba con su Homo homini lupus, aunque la mayor parte del tiempo parece que así sea.